|6| EL CUADRO COMPLETO
Dia1
Siempre me han fascinado las ciudades grandes, y mi ministerio me ha permitido visitar muchas en el mundo. Cuando estoy en un lugar nuevo, me encanta salir y explorar. Invariablemente, me acabo perdido. Hace algunos años estaba en Seúl, Corea del Sur. Deambulé por las calles alrededor de una hora y me di cuenta que no tenía idea de cómo regresar a mi hotel. Entré a una pequeña panadería en una esquina. Había un anciano detrás del mostrador. Pensé que si hablaba lentamente, podría superar la barrera del idioma para recibir ayuda. Así que dije: “E-s-t-o-y P-e-r-d-i-d-o”. No respondió por lo que pensé que un poco de más volumen ayudaría. Repetí lo mismo, pero esta vez con más volumen: “E-S-T-O-Y P-E-R- D-I-D-O”. Me miró y me dijo: “¿De qué parte de Estados Unidos es usted, señor?” Sin darme cuenta de qué estaba pasando, respondí lentamente y con mucho volumen: “F-I-L-A-D-E-L-F-I-A”. Juntos nos reímos de lo que acaba de pasar y luego, en perfecto inglés, me dio indicaciones para llegar a mi hotel.
Imaginemos que estamos en una esquina de una calle típica de una ciudad grande. Tenemos un lugar específico al que necesitamos ir, pero no tenemos idea de cómo llegar allá. ¡Necesitamos direcciones! Digamos que mientras estamos decidiendo qué hacer, un lugareño nos pregunta si necesitamos ayuda. Esta persona nos da direcciones precisas para que vayamos de donde estamos hasta donde necesitamos ir. ¿Nos resolvió el problema? No del todo. Si nos desviamos tantito de sus instrucciones nos volveremos a perder porque aún no conocemos la ciudad. Realmente necesitamos lo que esta persona tiene: una vista completa o panorámica de la ciudad. En su mente, esta persona puede ver cómo cada se conectan los vecindarios entre sí y cómo se cruzan todas las calles. Tiene tal cuadro completo de la ciudad en su mente que es casi imposible que se pierda. Si pudiera pasarnos ese cuadro completo, no sólo llegaríamos a nuestro destino, sino jamás nos perderíamos de nuevo en esa ciudad.
Uno de los errores que cometemos al estudiar la Palabra de Dios es que la reducimos a un conjunto de direcciones de cómo vivir. Buscamos direcciones acerca de las relaciones, la vida de la iglesia, el sexo, las finanzas, el matrimonio, la felicidad, la educación de los hijos, y demás temas semejantes. Erróneamente pensamos que si tenemos una dirección clara estaremos bien. Pero nos seguimos perdiendo. Todas las direcciones sabias y precisas que se nos dan en la Escritura no evitan que nos sigamos perdiendo en medio de nuestra “ciudad grande” personal.
La Biblia no puede ser reducida a un conjunto de direcciones para tener una vida exitosa. Esto violenta la misma naturaleza de la Palabra de Dios y le roba su poder. La Biblia es la historia más significativa del mundo, es la historia de la obra de redención que Dios ha hecho para restaurar al mundo.
La Biblia es un libro que nos presenta “el cuadro completo”. Nos presenta a Dios, define nuestra identidad, establece el significado y propósito de la vida, y nos muestra donde encontrar ayuda para la enfermedad que nos infecta a todos- el pecado. Si tratas de reducir la Biblia a una colección de direcciones, no sólo perderás su sabiduría global, sino tampoco podrás darle sentido a las direcciones. Sólo tienen sentido en el contexto de la historia completa. La Biblia nos invita a volar por encima de las calles de la vida cotidiana para tener esta vista panorámica. Nos invita a ver cómo, en el plan de Dios, todo está conectado, y cómo la gracia de Dios nos habilita para movernos de donde estamos hacia donde quiere que estemos. No quiere mostrar las realidades profundas que nunca comprenderemos si nos quedamos al nivel de la calle. La Biblia nos invita a una relación con Aquel quien es el guía supremo. Jesús ve todo de principio a fin y nos lleva a dónde necesitamos ir. La Biblia nos imparte sabiduría tan completa y práctica que puede evitar que nos perdamos de nuevo. Quizá estás perdido en medio de tu matrimonio y no sabes cómo llegar a donde necesitas ir.
Quizá estás perdido en medio de la tarea de educar a tus hijos. Alguna vez tuviste un poco de dirección, pero ahora no. O tal vez, estás perdido en una amistad que ha comenzado a transitar por un camino de conflicto y no sabes cómo repararla. Quizá estás perdido en tu enojo, temor, envidia o desánimo. Has pedido direcciones muchas veces, pero las respuestas no te han ayudado a encontrar el camino. Tal vez te sientes perdido en tu relación con Dios. Las cosas no está bien espiritualmente, pero no sabes si alguna vez cambiarán. Dios nos atiende cuando estamos perdidos con su sabiduría práctica y exhaustiva de su Palabra. La Biblia nos muestra la vida como Dios la ve, invitándonos a conocer a Dios, a conocernos a nosotros mismos, conocer la vida y conocer cómo Dios obra para deshacer el daño que el pecado ha hecho en cada uno de nosotros. La Biblia es la brújula espiritual por excelencia, capaz de decirnos dónde estamos exactamente y a dónde necesitamos ir.
En el capítulo 3, vimos que tenemos una razón válida para esperar el cambio. Cristo, en todo su poder, nos cambia fundamentalmente desde el momento que confiamos en él por primera vez. Soy una nueva creación en Cristo y voy a gozar de una total transformación en el futuro. En el capítulo 4, consideramos a Jesucristo, la persona quien nos cambia. Nuestro matrimonio con Cristo transforma nuestros corazones, y al hacerlo, transforma nuestras vidas. En el capítulo 5, aprendimos que Dios provee un contexto maravilloso para el cambio en el cuerpo de Cristo. Dios sabe que no podemos hacer esto solos, así que nos coloca en una comunidad que nos ministra, donde la ayuda está a nuestra disposición todos los días. Estamos ahora listos para examinar el proceso del cambio. Este capítulo comenzará con una mirada al cuadro completo con todos sus elementos.
UN DIOS DE GRACIA EN UN MUNDO DE METÁFORAS
Cuando estudias tu Biblia no parece darte una vista panorámica de la vida. Cuando lees la minucia de detalles históricos y genealogías o batallas con un argumento teológico, podría parecerte que la Biblia no se aplica a tu vida en lo absoluto. La Escritura puede percibirse como una colección aleatoria de historias, poemas, enseñanzas y mandamientos. No obstante, cuando examinas la Biblia cuidadosamente, puedes ver que provee un cuadro global de la vida. Esto es importante porque sólo cuando tienes un sentido global de lo que Dios está haciendo es que puedes darle sentido a los detalles de tu vida.
La Biblia describe cuatro elementos en el proceso del cambio que Dios instituye en la vida de sus hijos. Si te interesa el crecimiento personal, si te sientes atorado en pautas que parecen imposibles de romper, si has deseado experimentar una relación más plena y más profunda con Cristo, o si quieres ayudar a alguien más progresar en este camino, te ayudará entender cómo usa Dios las situaciones y las relaciones de la vida diaria para cambiar nuestros corazones.
La gracia y amor de Dios se revelan en la manera en que diseñó su mundo. Su mundo no sólo muestra sus atributos, sino funciona como un vehículo de verdad. En su amor redentor, Dios creó un mundo que apunta hacia él en cada punto. El sol, la flor, la roca, la arena, el arroyo, la hormiga, el juez, la novia, el mar, el árbol, el espino, el capitán, el pájaro, la espada, la hierba, la raíz, la ciudad, el valle, el fruto y lo demás, son cosas comunes que también son instrumentos de verdad que revelan a Dios. Dios sabe qué tan ciegos espiritualmente podemos ser. Somos mucho mejores en ver las realidades físicas que en ver las realidades espirituales detrás de ellas. Pero Dios usa estas cosas conocidas como lentes para ayudarnos a mirarnos a nosotros mismos con entendimiento y comprensión nuevos. ¿Cuánto de tu entendimiento de Dios, de ti mismo y de la vida ha sido iluminado por la creación física? Dios usa una semilla de mostaza para definir la fe. Usa agua viva para ayudarnos a entender la morada interior del Espíritu Santo. Usa los lirios para explicar su cuidado paternal. Nos despertamos cada día en un mundo que ilustra verdades que cambian la vida. Dios no quiere que nos tropecemos por la vida por tener una ceguera Terminal. No está dispuesto a que seamos engañados por las mentiras y medias verdades del enemigo. Nos ama demasiado como para dejarnos con nuestras propias explicaciones e interpretaciones. Nuestro Dios es un Dios de sabiduría y revelación. Él es la fuente suprema de conocimiento y determinó que entendamos verdades que no podríamos entender sin él. Su mundo es su instrumento para traernos visión espiritual.
Dia2
Cuando nos referimos al “cuadro completo”, queremos reconocer que no la Biblia no explica este modelo en un solo pasaje específico. El “cuadro completo” que presentaremos en este libro organiza las imágenes que Dios usa para mostrarnos:
- Cómo es la vida en el mundo caído;
- Cómo somos por ser seres humanos caídos;
- Quién es él como el salvador y señor de todas las cosas;
- Cómo nos transforma progresivamente por su gracia.
Los elementos de este modelo se encuentran en muchos pasajes de la Escritura, pero son presentados con diferente lenguaje, orden y énfasis. El “cuadro completo” que presentamos nos permite mostrar una vasta cantidad de enseñanza bíblica en una forma visual compacta. Ayuda a ordenar en nuestras mentes y entender la manera en la que Dios obra en nuestras vidas.
Una vez que comiences a reconocer estos elementos como se muestran en la Escritura y permitas que interpreten tu vida, enriquecerán tu entendimiento de lo que la Biblia enseña acerca de Dios, de ti y de la vida. Crecerás en la sabiduría práctica a medida que camines con tu Señor por el sendero del cambio personal. Este “cuadro grande” es la historia de todo creyente. Dios nos invita a entrar a su historia.
Al estar examinando el “cuadro grande”, no pienses que estás estudiando teología. Aunque tiene importancia teológica, lo que estás estudiando es tu propia biografía espiritual. Este cuadro bíblico tiene la intención de fungir como un espejo para verte tal y como eres. Es una herramienta de diagnóstico que te dice lo que está mal por dentro; un mapa que te ayuda a ver dónde estás y cómo llegar a donde necesitas ir. Tiene el propósito de ser una ventana a una manera completamente nueva de vivir aunque las circunstancias sigan siendo las mismas. Es una pala que te ayuda a excavar por debajo de las palabras y acciones para entender por qué haces lo que haces. También te recuerda que nunca estás solo en tu lucha y que todo lo que necesitas ha sido provisto en Cristo. Te enseña cómo aprovechar los recursos de la gracia de Dios para llegar a ser lo que Él quiere que seas. Cada elemento del cuadro se trata de tu vida en relación con Dios.
El pasaje bíblico que se acerca más a resumir el modelo que estamos usando es Jeremías 17:5-10.
Así dice el SEÑOR: «¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor! Será como una zarza en el desierto: no se dará cuenta cuando llegue el bien. Morará en la sequedad del desierto, en tierras de sal, donde nadie habita. »Bendito el hombre que confía en el SEÑOR, y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.» Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el SEÑOR, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»
Vamos a examinar las imágenes de este pasaje poderoso.
- En el verso 8, la imagen del calor describe la vida en un mundo caído.
- En el verso 6, la zarza en el desierto representa la persona impía que se aleja de Dios.
- Los versos 5 y 7 hacen referencia al Señor como el Redentor que conforta, limpia y habilita a los que confían en él. Representamos esta parte del pasaje con una cruz para resumir toda la obra redentora de Dios a nuestro favor.
- En los versículo 7 y 8, vemos la metáfora de un árbol fructífero. Éste representa a la persona piadosa que confía en el Señor.
- Los versículo 9 y 10 nos muestran a un Dios que no sólo se enfoca en nuestra conducta. Aunque no la pasa por alto, su enfoque está en nuestros corazones. Él es el experto indagador de los corazones, porque son centrales para el proceso del cambio que realiza en nosotros como nuestro redentor.
Este cuadro completo no es un conjunto de instrucciones sino una vista aérea de la vida diaria que nos informa, motiva, convence y guía. Este sencillo, pero a la vez penetrante, perspectiva de la vida incluye cuatro elementos:
- Calor. Esta es la situación de la persona en la vida diaria, con dificultades, bendiciones y tentaciones.
- Espinas. Estas son las respuestas pecaminosas de la persona a la situación. Incluye conducta; el corazón que dirige ese comportamiento y las consecuencias que resultan de ello.
- Cruz. Esto se enfoca en la presencia de Dios en su gloria y amor redentores. A través de Cristo, nos trae consuelo, purificación y el poder para cambiar.
- Frutos. Estas son las respuestas nuevas piadosas de la persona a la situación que son el resultado del poder de Dios obrando en el corazón. Incluye la conducta, el corazón renovado por gracia y la cosecha de consecuencias que trae consigo.
La imagen sencilla de Jeremías 17:5-10 resume un gran cuerpo de contenido bíblico. Captura los
elementos principales del cambio en la vida diaria: Calor – Espinas – Cruz – Frutos.
Miremos dos pasajes, 1 Corintios 10:1-13 y 2 Corintios 1:3-11, a través de los lentes del “Cuadro Completo” (Calor – Espinas – Cruz – Frutos). Cada pasaje puede ser organizado en términos de estos cuatro elementos, aunque aparecen en maneras diferentes. 1 Corintios 10:1-13 coloca los cuatro elementos en el contexto de las dificultades de la vida. 2 Corintios 1:3-11 los presenta en el contexto de la experiencia personal de Pablo (un estudio de caso). Al considerar estos pasajes, escoge un área de tu propia vida que necesita atención y trata de ver cómo estos elementos te proveen consejo práctico.
No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos. No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: «Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno.» No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un sólo día perecieron veintitrés mil. Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes. Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor. Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir.
(1 Co 10:1-13).
Pablo usa la experiencia de Israel en el desierto para ayudar a los corintios a entender su propia situación. Debemos animarnos por la honestidad de la Escritura acerca las cosas que experimentamos en la tierra. Dios entiende lo que está pasando dentro y fuera de nosotros. El período de la historia de Israel mencionada en 1 Corintios 10 está registrada en Números 11-14. Estos capítulos describen las presiones, tentaciones y bendiciones que los israelitas enfrentaron en el desierto y sus reacciones. Al leer los resúmenes de estos capítulos, trata de hacer conexiones entre los israelitas, los corintios y tu vida.
- Números 11:1. Los israelitas se quejan con el Señor por sus dificultades, llegando a culparlo por la situación difícil. Si somos honestos, tenemos que admitir que en los tiempos problemáticos lo que sale más de nuestra boca son quejas y no alabanzas.
- Números 11:4-6. Los israelitas se quejan acerca de la comida que Dios les proveyó.
- Números 11:10-15. Moisés se queja de la gente y la carga que lleva como su líder.
- Números 12:1. Miriam y Aarón se quejan contra Moisés porque no les gusta su esposa.
- Números 13:26-29. El pueblo se queja por las batallas que deben enfrentar para reclamar la tierra prometida.
- Números 14:1-14. La comunidad entera de Israel se queja por sus dificultades en el desierto. Culpan a Moisés y buscan un nuevo líder.
Notemos cuántas de las reacciones de Israel hacia sus dificultades se asemejan a las nuestras. También nosotros enfrentamos dificultades y nos quejamos por cosas tan triviales como un menú.
Antes de que nos demos cuenta, nuestra queja se convierte en una evaluación de quién tiene la culpa. Luego, la queja se torna vertical al cuestionar la sabiduría y bondad de Dios. También nosotros estamos en el desierto del mundo caído. Todavía no hemos entrado a la tierra prometida de la eternidad, así que enfrentamos dificultades como le pasó a Israel. Pablo le dice a los corintios (y nosotros) que obtenemos un enorme beneficio espiritual cuando aprendemos de su ejemplo. Busquemos los elementos del “cuadro completo” que encontramos en Jeremías 17 (ver figura 6.2)
Lo primero que vemos es el calor. En los versículos 11-14 de 1 Corintios 10, Pablo usa la experiencia de Israel para ayudar a los corintios a entender su propia situación. En esta tierra, de alguna manera todos vivimos bajo el “calor” de la prueba. Marcos tiene un jefe que nunca estaba satisfecho.
El marido de Ana tiene más compromiso con la pesca que con su matrimonio. Sara soporta un dolor crónico. El hijo adolescente de Timoteo ha estado en problemas desde que cumplió trece años. La iglesia de Raquel ha atravesado por una división desalentadora. Juan batalla con las cargas que acompañan su ascenso en la compañía. Brenda perdió la mayor parte de sus ahorros para su retiro por hacer malas inversiones. Fredy está batallando con una enfermedad del corazón. Joana no puede controlar su peso. Roberto anhela regresar a los días cuando todo era sencillo antes de que recibiera su herencia. Jonatán hace todo lo que puede para evadir a su padre airado. La edad ha causado estragos en el cuerpo de Alex.
También vemos “espinas” en 1 Corintios 10:5-10. Pablo detalla las maneras impías en las que respondieron los Israelitas al calor de la tentación (idolatría, desenfreno pagano, inmoralidad sexual, poner a prueba al Señor, murmurar). Ten cuidado de no confundirte por la lista. Todos tenemos estas respuestas al calor en nuestras vidas. Julia se quejaba tanto que sus amigos comenzaron a evadirla. Eduardo enfrentaba la presión abusando del alcohol. Tirso se preguntaba si valía la pena ir a la iglesia si Dios nunca respondía sus oraciones. Daniel evadía la realidad mirando televisión sin sentido en las noches. Miguel tenía la determinación de lograr que su jefe lo respetara aunque fuera lo último que hiciera. Barbara decidió dejar su grupo pequeño porque nadie la tomaba en serio. A Débora la consumía la envidia. En resumen, las reacciones descritas en este pasaje son similares a las nuestras. Pero la Biblia identifica tres elementos esenciales en estas respuestas. En los versículos 7b, 9a y 10a, Pablo enfatiza el comportamiento específico de los israelitas. En los versículos 6-7a, se enfoca en el corazón del cual surgió tal comportamiento. En los versículos 5, 9b y 10b, examina las consecuencias que resultaron al final.
Todos los días lidiamos con dificultades o bendiciones. Nuestros corazones están siempre interactuando con estas situaciones y relaciones. Siempre estamos pensando y deseando, tratando de entender lo que nos pasa. Siempre hay cosas que deseamos. Estos pensamientos y deseos moldean la manera en la que respondemos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y debido a que somos pecadores, tendemos a responder pecaminosamente. Todo lo que decimos y hacemos tiene algún resultado o consecuencia. Cosechamos lo que sembramos y cada día plantamos semillas que cosecharemos en el futuro.
Permítanme poner un ejemplo de cómo funciona esto. Juan va a una buena iglesia y llevó la clase sobre cómo ser padres cuando se ofreció. Pero el hijo adolescente de Juan es muy respondón (Calor). Esta falta de respeto vuelve loco a Juan (Espinas en su corazón). Juan le grita a su hijo diciéndole que ya no tolerará más esa falta de respeto (Espinas en su conducta). Esto ocasiona un distanciamiento y una relación de enojo con su hijo (consecuencias).
Pero el cuadro completo que nos presenta la Biblia no nos deja sólo con la dificultad y las consecuencias. Volvamos a 1 Corintios 10. En los versículos 1-4 vemos la Cruz. Pablo habla de la presencia de Dios en el desierto con Israel, Su provisión fiel y la manifestación de Su poder. “Todos también comieron el mismo alimento espiritual4 y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo” (1 Corintios 10.3-4).
La esperanza de los israelitas y los corintios es nuestra esperanza también. La esperanza de la que habla Pablo es una persona. Su nombre es Cristo. Él es la comida espiritual que provee sanidad y vitalidad para enfrentar las dificultades. Él es la bebida espiritual que acaba la sed que produce el calor en tu vida. Cristo me sostiene para que pueda vivir con él y para él aun cuando estoy en la lucha. Su gracia no sólo perdona, también habilita y libera. Me dota de sabiduría, carácter y fortaleza. Y todo esto es la esencia de lo que Dios quiere producir en mí.
Finalmente, Pablo habla de los frutos en los versículos 11-14 y llama a sus lectores a asirse de Cristo. El versículo 11 se refiere a la primera venida de Jesús como el “cumplimiento del tiempo”. Pablo quiere que sus lectores vean cuán privilegiados son por la gracia de Dios. Pablo les dice: Todas las promesas que dieron esperanza al pueblo de Dios se han cumplido para ustedes. En Cristo, se les ha dado mucho más de lo que su corazón jamás entenderá”. Lo que Pablo le dice a los Corintios, también a nosotros lo dice.
En los versículo 11-12, Pablo habla al corazón nuevo del creyente, caracterizado por una introspección y humildad honestas. Este nuevo corazón se acoge a Cristo con gratitud. Dale una mirada honesta a tu corazón y admite tu necesidad desesperada de él.
Los versículos 13-14 describen la nueva conducta que incluye una decisión renovada de soportar la tentación (13) y un nuevo cuidado de no resbalar hacia la idolatría que es tan natural para la humanidad caída. Lo que Pablo tiene en mente aquí no es sólo el cambio que ocurre cuando venimos a Cristo, sino el cambio de estilo de vida que resulta de una consciencia permanente de nuestra necesidad de redención (santificación progresiva). Ese es el cuadro completo – Calor-Espinas-Cruz-Fruto. Es un punto de vista del ser humano y del porqué hacemos las cosas, honesto, perspicaz y que nos vuelve humildes. Es una mirada esperanzadora a la manera en la que Dios entra a nuestro mundo para cambiar nuestros corazones y habilitarnos para hacer lo correcto. Y es un cuadro inspirador del buen fruto que resulta cuando respondemos a Dios con fe.
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El bosquejo general que Pablo nos presenta en 1 Corintios 10 es ilustrado en la historia personal del apóstol referida en 2 Corintios 1:3-12. En este pasaje vemos que Pablo usa el modelo “Calor-Espinas-Luz- Fruto” para reflexionar en su propia vida.
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de él tenemos abundante consuelo. Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y si somos consolados, es para que ustedes tengan el consuelo que los ayude a soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Firme es la esperanza que tenemos en cuanto a ustedes, porque sabemos que así como participan de nuestros sufrimientos, así también participan de nuestro consuelo. Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos. Mientras tanto, ustedes nos ayudan orando por nosotros. Así muchos darán gracias a Dios por nosotros a causa del don que se nos ha concedido en respuesta a tantas oraciones. Para nosotros, el motivo de satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre ustedes, con la santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría humana sino a la gracia de Dios.
Pablo es muy franco al hablar acerca del “calor” en este tiempo de su vida: “las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia” y “agobiados bajo tanta presión”. Aunque sólo tenemos una frase descriptiva, se nota la intensidad de la experiencia. Es humildemente honesto acerca de su reacción: “perdimos la esperanza de salir con vida” y “nos sentíamos como sentenciados a muerte”.
Las palabras capturan la experiencia de temor abrumador. Pablo habla acerca de las espinas de confiar en uno mismo (v.9) y la sabiduría humana (v.12) que tan a menudo moldean nuestras reacciones ante este tipo de situaciones. Poderosamente señala la cruz: La compasión y el consuelo de Dios (v.1), la presencia de Dios (v.8-9), su poder para resucitar muertos, su liberación (v.10) y su provisión del cuerpo de Cristo, “ustedes nos ayudan orando por nosotros”. Pablo también describe el fruto de la fe al compartir su historia: gozo y alabanza visible (v.3), perseverancia (v.6) Confianza en Dios (v.9), conducta correcta (v.12) y ministerio (v.5-7).
Como el apóstol Pablo, nosotros también nos encontramos en situaciones que parecen estar más allá de nuestra habilidad de soportar. Quizá algunos problemas en nuestra iglesia nos han dejado abrumados. Quizá las finanzas son una prueba. Quizá la educación de tus hijos te ha dejado sintiendo exhausto e incompetente. Quizá vivir una vida piadosa en un centro de trabajo impío parece ser un llamado imposible de cumplir. O quizá te sientes derrotado por relaciones familiares amargas.
¿En qué área sientes que estás más allá de tu habilidad de soportar? La Biblia habla precisamente de ese tipo de experiencia. Dios entra a nuestras historias con la esperanza de Cristo y nos muestra dónde estamos y dónde necesitamos estar.
Aunque las luchas de los israelitas y Pablo ocurrieron en diferentes eras y circunstancias, en cada una podemos encontrar los mismos cuatro elementos. Forman un cuadro que nos ayuda a entender nuestras propias vidas desde la perspectiva de Dios. Tú y yo no necesitamos estar perdidos en medio de nuestras propias historias. No tenemos que preguntarnos cómo llegamos a dónde estamos y cómo iremos a donde necesitamos estar. Puedes conocer exactamente lo que Cristo ha provisto para que puedas vivir cómo te ha llamado a vivir. Como lo hizo en este pasaje, Dios se encuentra con nosotros y nos cambia en medio de los desafíos de la vida. Puede ser que el calor no se vaya. De hecho, puede ponerse aún más caliente. No obstante, nunca estamos solos. Dios está con nosotros para proveer la gracia que necesitamos para enfrentar aquello que nos llama a enfrentar.
En los capítulos siguientes, daremos una mirada más detallada a los cuatro elementos y su parte en el proceso de cambio orquestado por Dios. Si estás dispuesto a usarlos como un espejo, crecerás en sabiduría acerca del mundo, en conocimiento acerca de ti mismo y en tu amistad con tu Señor. Nuestra oración es que este libro te ayude a identificar las áreas donde necesitas crecer como persona y en tu relación con el Señor. Nuestra oración es que esto te provea un fundamento para que puedas ministrar la misma ayuda para otros.
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LA VIDA COMO DIOS LA VE, EL CAMBIO COMO DIOS LO REALIZA
¿Perdido? Hay esperanza. ¿Estás cerca de alguien que está perdida? Existe ayuda. Permite que el punto de vista de Dios sobre la vida y el cambio te den esperanza personal y valentía ministerial. Que las metáforas sencillas de Dios iluminen tu camino.
Calor (¿Cuál es tu situación?)
Tú y yo siempre respondemos a las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Ya sea el calor abrasador de la dificultad o la lluvia inesperada de bendición, siempre respondes a lo que caiga sobre ti. La Biblia es honesta acerca de las cosas que pasan aquí. Podrás reconocer el mundo de la Biblia porque es el mundo en el que vives todos los días.
Espinas (¿Cómo reaccionas? ¿Qué deseas y crees?)
Tú y yo nunca somos pasivos. Siempre respondemos al calor (o lluvia) en nuestras vidas. Quizá se trate de un jefe difícil o una familia extendida alocada, un hijo rebelde o una enfermedad crónica. Quizá sea una nueva oportunidad profesional o una herencia recién adquirida. Sea lo que sea, la Biblia nos ayuda a ver cómo respondemos al calor en nuestras vidas y nuestra conducta externa. Nos recuerda que los pecadores reaccionan ante el mundo caído de una manera pecaminosa, y cada reacción conduce a una cosecha de consecuencias.
Las espinas son lo que la Biblia llama “sabiduría humana”, esas reacciones necias que nos salen tan naturalmente cuando nos ocurren cosas difíciles. Por ejemplo, alguien nos hable descortésmente y permitimos que crezca nuestra amargura. Nos sucede algo inesperado y respondemos negándolo, evitándolo, culpando a otros o buscando controlar todo. Cuando nos llegan cosas negativas nos permitimos dudar de Dios y que mengue nuestra participación en la adoración y ministerio. Cuando somos bendecidos con un dinero que no esperábamos lo gastamos en nosotros mismos. Cuando no recibimos el aumento que pensamos merecer, trabajamos con poco entusiasmo.
La Escritura deja claro que estas respuestas no nos son impuestas por la presión de la situación. Lo que hago viene de adentro de mí. Las cosas que me pasan influirán en mis respuestas pero nunca las determinarán. En vez de esto, estas respuestas fluyen de los pensamientos y motivos de mi corazón. Por esto puedes tener a cinco personas en la misma situación y observar cinco diferentes reacciones.
Cruz (¿Quién es Dios y que dice y hace en Cristo?)
Debe ser para nosotros de tremendo aliento que el Dios de la Biblia se presente como “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1). El ejemplo supremo es Cristo mismo, quien tomó el nombre Emmanuel y vino al mundo caído a vivir, morir y resucitar. Continúa siendo “Dios con nosotros” y habita en nosotros por su Espíritu. Nos da todo lo que necesitamos para responder a la vida de manera piadosa. La promesa de la cruz se extiende más allá de fuerzas renovadas o sabiduría aumentada. Cristo se nos da a sí mismo y al hacerlo nos rehace de dentro para afuera. Si eres creyente, estás en el proceso de ser rehecho para reflejar el carácter de Jesús. Y tu Señor está usando cada circunstancia y relación en tu vida para cumplir esta meta.
Fruto (¿Cómo me está llamando Dios a buscarlo en arrepentimiento y la fe?)
Por lo que Cristo ha hecho en nosotros, podemos responder a la misma presión antigua de una manera nueva. Cuando somos bendecidos, buscamos maneras de bendecir a otros. Cuando estamos en problemas, corremos hacia Dios y no lejos de él. No buscamos evadir la vida, sino nos movemos hacia ella con valor y fe. No nos vengamos, sino nos encomendamos al único juez sabio. Esta es la vida que hacen posible la presencia de Dios y la gracia de Cristo en nuestras vidas y en la vida de otros. Mira tu vida a través de los ojos de tu Redentor. Permite que él revele tu conducta y corazón. El valor para auto-examinarse te conduce a la esperanza del cambio personal perdurable cuando Dios está involucrado. Emmanuel ha entrado a tu historia y ya nada será igual.
