Despojarse del Viejo Hombre y Revestirse del Nuevo Hombre: Un Plan de Restauración

La restauración es un proceso en el que una persona busca cambiar su vida siguiendo los principios bíblicos. Esto implica despojarse del viejo hombre, es decir, dejar atrás las acciones y actitudes pecaminosas, y revestirse del nuevo hombre, adoptando una vida en conformidad con la voluntad de Dios. En este post, exploraremos las acciones concretas que una persona en proceso de restauración debe tomar para lograr este cambio.

Despojarse del Viejo Hombre

Identificar y Eliminar Factores de Tentación

El primer paso en la restauración es identificar y eliminar los factores que obstaculizan el cambio bíblico. La Biblia nos insta a «no proveer para los deseos de la carne» (Romanos 13:14), lo que significa que debemos identificar y eliminar las cosas que nos llevan a pecar. Esto puede incluir cortar lazos con personas que nos influyen negativamente, siguiendo el consejo de 1 Corintios 15:33, que nos advierte sobre las malas compañías que corrompen las buenas costumbres.

Por ejemplo, una joven que luchaba contra el lesbianismo descubrió que experimentaba tentaciones cuando entraba a probarse ropa en las tiendas. Le sugerí que llevara un registro de los lugares donde se sentía más tentada y luego la animé a evitarlos hasta que se sintiera lo suficientemente segura como para resistir la tentación. Del mismo modo, alguien que está luchando con la homosexualidad puede sentirse tentado al ir al gimnasio u otros lugares similares, por lo que debe evitarlos hasta que esté lo suficientemente fuerte como para resistir la tentación.

El aconsejado no solo debe evitar personas y lugares que puedan llevarlo a la tentación, sino también cualquier práctica que pueda contribuir a su problema. Todo lo que incite al pecado, ya sean pensamientos, imaginaciones, ver ciertas películas o programas de televisión, u oír cierto tipo de música, debe ser eliminado. Aquellos que sean reacios a hacerlo tal vez no deseen sinceramente cambiar. Dios deja claro en Su Palabra que a menudo es necesario tomar medidas drásticas para eliminar el pecado de nuestras vidas. La advertencia de Jesús ilustra de manera gráfica que Dios espera que los creyentes tomen en serio el problema de la tentación:

También debemos evitar lugares y situaciones que nos tienten. Por ejemplo, si ciertos lugares o actividades nos llevan a la tentación, debemos evitarlos temporalmente hasta que estemos lo suficientemente fuertes como para resistir.

«Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti; pues mejor te es que se pierda alguno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno» (Mt 5.29-30).

El gran predicador, el Dr. Martyn Lloyd-Jones, explica este pasaje claramente y hace hincapié en la necesidad de eliminar cualquier obstáculo para el cambio bíblico:

«Nuestro Señor estaba ansioso por enseñar de una vez por todas la naturaleza real y horrible del pecado, el terrible peligro en el que nos envuelve y la importancia de tratar con él y desecharlo definitivamente. Por tanto, en forma deliberada puso las cosas en su lugar. Habló de dos cosas valiosas: el ojo y la mano, y mencionó en particular el ojo derecho y la mano derecha. ¿Por qué? Por aquel entonces, la gente creía que el ojo y la mano derecha eran más importantes que la izquierda. No es difícil entender por qué tenían tal creencia. Todos conocemos la importancia de la mano derecha y la igualmente importante función del ojo derecho. Nuestro Señor se apropió de esa creencia popular y lo que dice, en efecto, es: ‘Si lo más precioso que tienes, en un sentido, es causa de que peques, libérate de ello’. El pecado en la vida es tan importante como eso. Y su importancia puede ser expuesta de esa manera. Jesús estaba diciendo que, no importa cuán valiosa pueda ser para ti o en sí misma una cosa, si va a ser una trampa que cause tu ruina, deséchala, aléjala de ti. Esa es su manera de destacar la importancia de la santidad y el terrible peligro al que estamos expuestos como resultado del pecado.

Eliminar Prácticas Pecaminosas

Además de alejarnos de personas y lugares dañinos, debemos eliminar cualquier práctica que contribuya a nuestro problema. Esto incluye evitar pensamientos, imágenes, películas, programas de televisión o música que nos inciten al pecado. Jesús nos insta a tomar medidas drásticas para evitar la tentación, como se menciona en Mateo 5:29-30, donde habla de cortar partes de nuestro cuerpo si nos llevan al pecado.

Eliminar Recuerdos del Pecado

Es importante eliminar cualquier recuerdo o objeto relacionado con nuestro pecado pasado. Esto puede incluir cartas, fotos, regalos o recuerdos que nos mantengan atados a nuestro pasado pecaminoso. Deshacernos de estos elementos nos ayudará a despojarnos del viejo hombre.

Nunca debemos alimentar la carne. ‘No hagamos provisión para la carne’, dice Pablo, ‘para satisfacer sus concupiscencias’. Dentro de ti hay un fuego; jamás pongas gasolina cerca porque, si lo haces, estallará en llamas y te meterá en problemas.

2 Corintios 5:17 (RVR1960) «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.»

Revestirse del Nuevo Hombre

Involucrarse en la Iglesia Local

Para revestirnos del nuevo hombre, es esencial estar activamente involucrados en una iglesia local. La iglesia es el cuerpo de Cristo, y a través de la participación en una comunidad de creyentes, podemos recibir apoyo espiritual y crecer en nuestra fe. Hebreos 10:25 (RVR1960) «No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.»

Desarrollar Buenas Amistades

La compañía de personas piadosas estimula la piedad en nosotros. Debemos buscar amistades que nos ayuden a crecer espiritualmente y nos animen en nuestro camino de restauración. Proverbios 13:20 (RVR1960) «El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.»

Establecer Devocionales Significativos

El estudio regular de la Palabra de Dios es esencial para revestirnos del Señor Jesús. Debemos aprender a estudiar la Biblia de manera significativa, orar efectivamente, meditar en las Escrituras y memorizar pasajes clave.

Rendir Cuentas

Mantenerse responsable ante alguien de confianza es importante. Informar regularmente a un amigo o consejero sobre nuestro progreso y luchas nos brinda apoyo y nos ayuda a resistir la tentación. «Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.»

Cuidado del Cuerpo

Una alimentación adecuada, descanso, sueño y ejercicio son fundamentales. Cuidar nuestro cuerpo honra a Dios y nos ayuda a resistir la tentación. 1 Corintios 6:19-20 (RVR1960) «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.»

Servir a Otros

Seguir el ejemplo de Jesús de servir a otros es esencial para revestirnos del nuevo hombre. Debemos descubrir y utilizar nuestros dones espirituales para el servicio en la iglesia y en la comunidad. Gálatas 5:13 (RVR1960) «Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.»

Uso Sabio del Tiempo

Aprovechar sabiamente nuestro tiempo es crucial. Debemos evitar el desperdicio de tiempo en actividades pecaminosas y enfocarnos en actividades constructivas que honren a Dios. Efesios 5:15-16 (RVR1960) «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.»

Prepararse para la Tentación

Además de despojarnos del viejo hombre y revestirnos del nuevo hombre, debemos planificar cómo enfrentar la tentación antes de que ocurra. Esto implica reconocer las señales tempranas de tentación, buscar la ayuda de Dios, alejarnos de la fuente de tentación, meditar en las Escrituras y comprometernos a hacer lo correcto. 1 Corintios 10:13 (RVR1960) «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.»

Plan de Recuperación

Finalmente, debemos tener un plan de recuperación en caso de que caigamos en la tentación. Esto incluye reconocer el pecado, confesarlo, buscar el perdón de Dios y de aquellos a quienes hemos afectado, y retomar nuestro camino hacia la restauración.

La restauración es un proceso desafiante, pero con un plan sólido y el apoyo de Dios y de otros creyentes, podemos despojarnos del viejo hombre y revestirnos del nuevo hombre, viviendo una vida que honra a Dios y sigue sus principios bíblicos.

1 Juan 1:9 (RVR1960) «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»

Por Fred Nixon Prado, basado en la lectura de la consejeria Biblica de John Macarthur.

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